Minguito Tiguitella
Testimonios

Usar la radio para difundir las devociones

Hacia 1974 conocí a Juan Carlos Altavista (el famoso “Minguito Tinchitella” de la TV). Me aseguró que recurriera a él cuantas veces quisiera para pasar mensajes a la gente. Afirmó que el poder de un locutor es inmenso: tanto para elevar, como para hundir.

En 1979 comencé a enviar cartas a los locutores de varias radios para difundir la devoción a N. S. de la Dulce Espera. El éxito de los milagros obrados por la oración de María, hizo que Pinky – conducía un programa genial de TV – vino a la Inmaculada Concepción de Villa Devoto con cámaras para filmar tres cortos de diez minutos sobre esa devoción: a una madre que no podía tener hijos, a una abuela que esperaba nietos y a mí. La devoción creció mucho hasta que en 1983 me enviaron a Bogotá, al C.E.L.A.M.

En 1989 seguí enviando cartas para la devoción a Jesús Misericordioso. La lista de locutores era interminable. Me ayudó Roberto Gómez. Y juntos, o separados – muchas veces el sábado a la noche o el domingo a las 6 e la mañana – íbamos a las varias emisoras para dejar las cartas. ¡Qué bien nos trataron esos locutores y periodistas, y los recepcionistas que nos recibían! Pude hablar por Radio Nacional sobre la Navidad y me grabaron una hora sobre lo mismo en un programa de TV: Universidad y Encuentro.

En 1993 llegué a San Gabriel Arcángel. No existía la devoción en la Argentina. Pude llegar a la gente hasta 2005. En la década que siguió era políticamente incorrecto mencionar algo católico por radio y los locutores tiraron mis cartas, excepto la fiel Nora Perlé, en su estupendo programa Canciones son amores. Ahora que el Papa Francisco es argentino ha vuelto a ser políticamente correcto hablar de cosas “católicas”.

¡Tenias razón Minguito! El 29 de junio hubo fieles que podían repetir de memoria mis palabras al aire el sábado 28 a la noche. Quedé impactado. Y el periodismo escrito me hizo justicia por años en la pluma de la famosa Cora Cané, en Clarín Porteño.

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