• el temple
    Vida

    El Temple

    Hay una virtud moral llamada moderación o templanza. Aristóteles señala que el frensí  del sensual (des templado, in moderado), se parece a las faltas de los niños. Los niños se dejan llevar con capricho por su apetito. El desborde sexual es señal de falta de madurez. Por eso, el varón o la mujer, joven o adulto, que no plasma el orden del espíritu en su vida sexual, no logra integrar su ser. Ese temple está unido al aplomo, o calma del alma. Esa firmeza brota de un orden interno, objetivo, logrado en lo más hondo del hombre por un proceso de método espiritual. El temple procura, pues, realizar el orden…