Espiritualidad

Sanar a la distancia

Dios quiere una nueva humanidad

Una mujer no judía

Tiro y Sidón son ciudades famosas. Nuestro alfabeto proviene de Tiro. Jesús visitó esas ciudades y encontró gente que no estaba lista para recibir su prédica, enseñanza, y curaciones. Por eso, en vez de presentarse en público, se esconde en casa de uno preparado. No quiere que lo encuentren. Pero, una persona preparada lo encuentra. Es una cananea que tiene una hija postrada por un espíritu maligno. Así que para los judíos tiene 2 impurezas: no ser judía y tener una hija poseída. La mujer encuentra a Jesús en su escondite y cae de bruces ante él, en un acto de fe hacia Dios que se manifiesta en las acciones de Jesús. La mujer pide un exorcismo no para ella sino para su hija. Es es paciente, tiene fe y pide para otro. ¡Que sorpresa que esas dotes vengan de una extranjera!

Un diálogo inesperado

Jesús rechaza el pedido, porque lo beneficios de Dios son para el pueblo elegido. Hay que seguir un orden. Ella y su hija son consideradas “perros” por los judíos. Y no hay que dar el pan de los hijos a los cachorros. La mujer no protesta, sino que se humilla ante Jesús y dice: Los cachorros también comen las migas que caen de las mesas de sus amos. No pide los beneficios de los hijos, sino una migaja por esta vez. No le interesa ser importante, sino una perra que pide para su cachorra. Es pequeña y necesitada, y Dios es grande y poderoso. Posee el secreto espiritual para hacerse humilde: que Dios sea el amado y el respetado.

Perseverar, tener fe y ayudar al prójimo

La actitud de la mujer mueve a Jesús y hace que brote de su interior la fuerza sanante de Dios. Jesús dice: A causa de lo que dijiste, vete en paz. El se da cuenta que ella está unida al amor salvador de Dios. Y sucede algo fuera de lo común: la fuerza sanante de Jesús cura a la niña a distancia. Jesús está esperando la fe de la mujer. Por eso, no necesita ir hasta donde está la niña. El Espíritu Santo supera los modos normales de proceder, porque para el Espíritu de Dios la geografía no es nada. Cuando uno se abre por completo al Espíritu sanante de Dios, en la humildad, y se confía a su amor, llega el don buscado. La nueva humanidad que quiere Jesús es de gente con perseverancia, con fe y con generosidad.

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