Educación

Salir de la locura

Dios mismo nos enseña el orden moral y espiritual

Este mundo loco, loco, loco….

El mundo está sometido a la conducta moral malvada y egoísta, desde el pecado de Adán. Ahora le echamos la culpa al virus, pero seguimos comiendo como locos, perdidos en nuestros gustos y sensaciones, buscando tener dólares. Así comían y se drogaban los romanos y se derrumbo el imperio. Así comían y bebían los germanos y se derrumbó su imperio. Así comían y vivían depravados los chinos, japoneses, coreanos, persas e indios, y se derrumbaron sus imperios. La culpa de la conducta loca no hay que echarla al virus. Nos convino encerrarnos para no tener que cumplir los mandamientos de Dios. Los padres siguen mandando a sus hijos a las escuelas católicas, pero no los traen a la comunidad de la Iglesia. ¿Locos? Loquísimos.

Jesús baja del Cielo porque tiene una misión que el Padre le dió

Jesús provoca el enojo y la violencia de los judíos poderosos porque no entienden su misión. El bajó del cielo para dar la vida al mundo. No sólo eso: El es el Pan vivo bajado del Cielo para que la gente supere a la muerte. La muerte ha reinado siempre en el mundo, tanto como la locura, pero inevitable. Vivir como si uno no fuera a morir es una locura. Los sencillos de corazón que siguen las lecciones de Jesús, saben que El no viene para ser poderoso sino para dar la vida y resucitarlos el día final. Los principios básicos de la espiritualidad están en dejarse llevar por Jesús hacia el Padre.

El Padre Dios quiere nuestra vida, no nuestra muerte

Dejar la comunidad de la Iglesia por cualquier cosita es un signo de desinterés en el Padre y en su Hijo amado. Venir a la Iglesia sólo cuando se les ocurre, es la señal del caos. Y el caos trae la destrucción. Que las mujeres sigan yendo a los gimnasios y a tomar café con sus amigas. Que los hombres sigan con sus placeres y sus caprichos. Que los niños duerman a su antojo los domingos. Mientras tanto el Pan de la Vida está esperando a ver si el Espíritu Santo los empuja a cambiar de vida. Nadie quiere cambiar de vida. Van al nutricionista y apenas se dan cuenta de que tienen que cambiar de vida, dejan las dietas. Y sigue la muerte, porque la mayoría de los que se están muriendo son los obesos y los obsesionados por la salud. La primera palabra de Jesús cuando comienza su prédica es: ¡Cambien de vida!

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