Hospital Muñiz y Monseñor Lafitte
Testimonios

Monseñor Lafitte y el Hospital Muñiz

La aquidiócesis de Buenos Aires estaba dirigida por un administrador apostólico, después de los tristes acontecimientos de 1955, con la quema de Iglesias y el incendio de la curia y el archivo histórico eclesiástico. Fermín Lafitte era arzobispo de Córdoba. Lo había visto muy “encorsetado” en las asambleas de la Acción Católica de 1952 en la “docta”. En el poco tiempo que estuvo se hizo querer por todo el pueblo. Era hombre de decisiones y no de “medidas” A los seminaristas nos hablaba con una franqueza envidiable: fue el único que se animó a analizar la sexualidad con los mismos candidatos a curas.

El Hospital Muñiz, era y es un enorme complejo que abarca catorce manzanas, en el parque de los Patricios. A mí me habían enviado a ayudar al capellán desde 1956, a causa de la epidemia de polio que afectó la vida de tantos niños y jóvenes de nuestro país. Había enfermos crónicos de todo tipo: algunos hacía muchos años que vivían allí. Estaban los tuberculosos, separados cuidadosamente por pabellones masculinos y femeninos, para que no se enamorasen. La comida de los enfermos era pésima, o al menos, ese era el efecto de la aplicación, vaya uno a saber, del presupuesto. Los enfermos organizaron una marcha por las muchas calles del hospital en protesta por el agua con algunos fideos, pomposamente llamada sopa. Solicitaron al Padre Luis, hombre disponible para estas reivindicaciones, que presidiera la marcha. Los directivos llamaron a la policía y detuvieron al capellán en la comisaría.

No sé yo bien como puedo enterarse, el asunto es que Lafitte a las ocas horas tomó el teléfono y llamó al jefe de policía. Le dijo: “Conozco muy bien la situación del hospital Muñiz y lo que come la gente. Dejen en libertad inmediatamente al capellán. De lo contrario, llamaré a los medios y me presentaré en el departamento central de policía para que me pongan preso a mí”.

Testimonio relatado por Monseñor Osvaldo Santagada.

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