Amor y Alegría

Manipulación sexual de las chicas

Han cambiado las revistas femeninas. En 1965 el 87% de sus notas eran sobre el matrimonio y daban consejos sobre cómo hacerlo funcionar bien. Hoy ese espacio se dedica al sexo y a las relaciones casuales. Este fenómeno se da en el mundo, y pasó a las revistas para chicas. Así, un repaso somero por las últimas publicaciones ofrece el siguiente temario: Sexo: descubre cómo sentir más placer; Cómo dar un masaje relax; Explota tu sex-appeal; Potencia tu lado más sexual; ¿Con cuántos chicos estarás este año?, aderezados con fotos de gran carga sexual, y con gente de la farándula.

Otro fenómeno es la ilusión de globalidad. Esas revistas hacen creer que todas las chicas actúan según las modas de sus notas y reportajes: el sexo casual y las relaciones superficiales y sin compromiso. Esto genera en las chicas una presión a la que resulta difícil escapar. En una revista, una chica escribe: «Tengo un problemón: casi no tengo pecho y me siento fea». ¿Su edad? Apenas 13 años. El ardor por el sexo en esta sociedad hace que la capacidad de auto dominio de una chica disminuya. Hay un clima social permisivo, y, por eso, los chicos, con sus hervores y su curioseo por descubrir qué es la vida y el sexo, se encuentran presionados a seguir su instinto orgánico, dice Polaino. En la mujer se ha descubierto una conducta de imitar al varón. Hoy el sexo hace furor entre las chicas, y esto cambió su rol y sus actitudes. A menudo, quien lleva la iniciativa en el sexo de fin de semana – inseguro e inhumano – es la mujer, no el varón. Por otro lado, el varón tiene miedo de que, si no acepta la propuesta de la chica, su imagen se dañará, sobre todo en el chico, que es narcisista, pues está descubriendo el estirón rápido y caluroso de su yo. Esto tiene efectos enormes, tanto para el chico como para la chica.

El primer fruto de esta ilusión de algo global es que la edad de iniciación sexual baja año tras año. Aparte de las enfermedades, los embarazos no deseados y los abortos que siguen a esos embarazos, esta visión del sexo como juego produce serios efectos psíquicos. Polaino dice que hay muchas chicas que saben que venden su cuerpo, no a cambio de dinero, sino de afecto. En esto hay una quimera nueva: sexo y afecto se separan. Así, querer afecto, no coincide con el deseo sexual. Eso genera una distorsión en la conducta sexual, que aparece dividida en factores opuestos y absurdos. Eso rompe por dentro, y crea una sensación de bajeza, culpa y vergüenza, aunque se disfraza porque se trata de una conducta muy extendida. «Cuando el sexo se vive de forma no personal, sin un amor real con la persona amada, sólo se unen cuerpos, y aminora la conducta motivada: disminuye el placer, y daña a los chicos que jugaron al erotismo».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *