la subcultura de la disco o el boliche
Vida

La subcultura del boliche o de la disco

Padres y maestros no notan lo malo de ese rito debido. Esos padres y demás se rinden ante la presión de una forma de diversión que es ocasión de pecado.

¿Por qué lleva al pecado? Por el fárrago en lugar cerrado, el influjo de luces y sombras, por música y letras que inhiben el control de la voluntad y desatan los instintos más viles (como pasó en Columbine), por la ingesta de alcohol y de drogas, por la mezcla fácil: eso lleva al ardor de la libido en gente inmadura, que carecen de razón para integrar esas cosas en el todo de la vida.

En el boliche no puede haber diálogo humano; no es posible un encuentro de personas y se burla el espíritu de fiesta. Son los hijos de nuestros hogares, los alumnos de nuestros colegios, los chicos de nuestros grupos se agolpan en esos sitios malditos. ¿Cómo pueden compaginar esa manía con la práctica de los valores cristianos? Optan seguir el refrán Adonde va Vicente va la gente, a que los consideren raros o con Fe.    Para defender las propia Fe hay que oponerse a posturas erróneas, y salir de “la masa”. Si no, de nada sirve ir al psicólogo. ¿A qué se debe el miedo a conocernos? (In 14)

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