Catequesis

La lectura solemne de la Pasión de Jesús (según San Mateo)

El evangelio de Mateo trae algunos hechos que no están en Lucas, ni en Marcos, ni en Juan. Son estos episodios:

1°. Mateo presenta la muerte de Judas como suicidio (27, 3-10). Para los Hechos de los Apóstoles fue un accidente (1:16-19).
Y Judas, el traidor, al ver que Él había sido condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo: “He pecado y traicioné a un inocente. Y dijeron: ¿Qué nos importa? Es cosa tuya”. Y (Judas) tiró las monedas de plata en el templo. Y se fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes recogieron las monedas de plata y dijeron: No es lícito ponerlas en el Tesoro, porque son el precio de la sangre. Y después de deliberar, compraron con ellas el campo del alfarero, para enterrar a los extranjeros. Por eso ese campo se llama hasta hoy Campo de Sangre. Así se cumplió la profecía de Jeremías: Y tomaron las treinta monedas de plata, el costo de Aquel que fue comprador, de Aquel a quien los israelitas compraron, y pagaron con ellas el campo del alfarero. Así me lo dijo el Señor.

2°. Los guardias apostados en el Sepulcro (27, 62-66). Ese el único en mencionarlo.
Y al día siguiente, el día después de la Preparación, os sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron con Pilato, y dijeron: Señor, recordamos que cuando él vivía ese impostor dijo: Al tercer día, resucitaré. Por eso, ordena que la tumba quede cerrada hasta el tercer día, si no sus discípulos vendrán y robarán el cuerpo y dirán al pueblo: Resucitó de entre los muertos, y esta mentira será peor que la primera. Pilato les dijo: Ustedes tienen un guardia. Custodien la tumba como saben hacerlo. Y fueron y aseguraron la tumba y junto con el guardia pusieron un sello en la roca.

3°. El engaño de los sumos sacerdotes (28, 11-15).
Y mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.
Y reunidos con los ancianos, éstos después de deliberar, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Digan: Sus discípulos vinieron de noche y lo robaron mientras dormíamos. Y si esto llega a oídos del gobernador, lo persuadiremos y a ustedes los dejamos a salvo.
Y ellos, tomando el dinero, hicieron como habían sido instruidos. Y este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

El Evangelio de San Mateo también tiene la aparición de Jesús en Galilea (28,16-20), a los Once, pero no se lee el Domingo de Ramos, sino en Pascua.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *