Amor y Alegría

Importancia de una política fiscal eficiente

La política fiscal la Nación debe ser legitima, con bases y dirigida, pues se trata de un tema que, vinculado con la soberanía, la unidad nacional y la distribución de la riqueza.

La legitimación pasa por establecer un marco normativo de una ley, aprobada por el Congreso Nacional. En esa ley debe estar determinado el impuesto, su sentido, y además el debate sobre la necesidad y la forma de imposición. Es claro que los decretos presidenciales de necesidad y urgencia jamás podrán legitimar una sana política fiscal.

La base pasa por la necesidad de ese gravamen y la forma en que el mismo se aplica, p. e., ¿cómo se aplica el impuesto a las ganancias?, ¿hasta dónde es confiscatorio? y ¿para que se recauda? Precedentes de la Corte Suprema de la Nación determinaron que una imposición que supere un 33% del Patrimonio del contribuyente, es confiscatoria.

Debe ser bien dirigido, pues debe ser soportado por la población con coherente relación con el ingreso de la persona/sector y creado para que los sectores de la economía guarden un equilibrio. No sirve que un sector soporte en exceso, ante la pasividad de otros. Eso genera desigualdad, desunión y caos, somos testigos de lo que pasa.

Para ser legítimos debe haber un acuerdo entre el ciudadano que paga el impuesto y el Estado que lo aplica, administra y dirige, si no, será letra muerta. La masa de decretos y resoluciones administrativas provoca la imagen de un ámbito político formado para confundir o peor aún, para mandar sin restricciones; los que pagan impuestos y sufren presiones excesivas obran sabiendo que son el pato de la boda, mientras otros evaden o disfrutan de privilegios dados por el gobierno de turno; varios gobernadores advierten que los impuestos que pagaron sus contribuyentes, o que les fueron sustraídos por retenciones, no revierten en sus territorios en la forma de inversiones públicas. (Botana, N., La cenicienta de la democracia, en La Nación, 5.VII.2008).

Está en juego la soberanía de un país que, con transparencia y legitimación debe conducir su política ante los ojos del mundo. Esto se vincula con la seguridad jurídica porque, quienes inviertan en el país necesitan reglas claras a que atenerse y también se fortalece la unidad nacional cuando los sectores acatan la ley y la cumplen.

La política fiscal legitimada es el instrumento esencial para una mejor distribución de la riqueza, de un estado preocupado por su gente y sus necesidades.

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