Guía y consejo

Guía y consejo, 31 de marzo de 2019

Las fotos cristianas hacen ver al ángel Gabriel con una azucena en su mano. El Ángel anuncia a la Virgen María cómo se salva el hombre  por la Encarnación del Hijo de Dios. Impacta  ver el mural de este templo, el retablo y los vitrales  al ángel con esa flor a la Virgen.

Por las palabras de Gabriel de parte de Dios, es fácil comprender el sentido de esa flor blanca. La azucena es un símbolo de la pureza de María.

Así Gabriel con la flor, habla del origen  de María sin el pecado primero por obra del Espíritu Santo. Esa azucena es el modo de decir que María recibe mucha gracia para ser libre y rechazar el pecado de vanidad.

María dice sin humos: Yo soy la esclava del Señor. Que se haga en mí lo que has dicho. Eso es amor por Dios y gratitud. En la visita a Isabel, María canta.

Ella trata de vivir de modo libre para no caer en el orgullo ni en los celos. Esos pecados: orgullo y celos, son los únicos de los ángeles.

Nuestra devoción a María se basa en que siendo una mujer ella sabe usar su libertad para no vivir de los malos deseos. San Pablo dice que la gente se deja llevar por sus deseos obscenos para hacer toda clase de basura: Ese no es lo que les enseñó de Cristo Jesús. Saben que sus malos deseos los matan.

Que la flor del ángel nos haga recordar a María sin orgullo y sin celos. (GFI 11)

¿Qué necesita de nosotros esta sociedad?

  1. Los católicos consideran ahora a sus parroquias como mercados del alma con frutos gratis. Esta plaga grave daña a los fieles y causa esta sentir la muerte que se vive. ¿Cómo se sabe? Se viene el domingo a la parroquia del barrio hasta que un día se falta. Dado que no pasa nada, pues Dios no castiga el pecado, se falta otra vez y otra más,  y así se va a algún lado cuando uno necesita algo del esclavo Dios, y hay algún santo apto para ayudar rápido apenas uno pide. Una vez que pasa esto llega la muerte de las  parroquias simples. Queda sólo la gente que manda o tiene algún cargo. Para seguir viva, el párroco contrata a algún brujo que sabe hacer Misas con tambores y gritos de gozo, a las que llaman  de carisma. Es el único modo de lograr una colecta apta. A eso se añade que se acepta casar a paganos, cuyos nombres están en los libros de Bautismo; se aceptan niños de catecismo que no vienen a Misa y no se los ve más a partir del día de la Comunión; ya no importan los actos de piedad. Al cura se lo trata como al patrón del mercado, a la espera del cliente que llega.
  2. Que renazca el orden moral y espiritual: no podemos dar lo que no tenemos. Si no vivimos el ideal cristiano es inútil seguir leyendo en voz alta las cartas de san Pablo o el Evangelio de Jesús. Pasa el rato de la Misa, y uno piensa en cosas más grandes. Los preceptos, como conviene no saberlos, los cumplen los viejos. Los 10 Mandatos no vale la pena pensar en ellos: el único mandato lo da la tele: goza de la vida.
  3. Si se quiere que renazca el Espíritu en la Iglesia es preciso seguir el mandato de Jesús: En esto conocerán que son mis discípulos, en que se aman los unos a los otros (Juan 13:35). ¡Qué difícil es encontrar amor en esta sociedad de consumo, incluso en las iglesias! Es como buscar una aguja en un pajar (Isaías 13:11). Lo más que nos dan es buena atención para seguir comprando. (GFI 12)

Individuo y comunidad

¿Por qué a los conciertos solo viene gente mayor?

Cuando veo videos de grupos y cantantes, noto que los presentes son gente de edad. No se ven jóvenes. Pasa en casi todos los videos.  ¿Qué pasa en la cultura?

El pensador Karl Jaspers (1883-1969) ha dado origen mental al individualismo, que es la idea que domina hoy. Si van a ver cómo bailan los jóvenes de hoy se pasmarán al ver que cada uno hace lo que quiere: no hay coordinación en las parejas. Los que tocan música y los grupos que tocan en público hacen lo mismo: cada uno toca lo que quiere. No hay concierto que quiere decir que  cada uno pone su parte para formar el conjunto.          

La idea individualista triunfa. Por eso sólo se ven canas en la gente que oye música clásica. Lo que pasa en el arte, pasa en la religión: la gente de hoy no quiere unir su voz con otros para formar un con-cierto en el canto, las palabras y los gestos. Lo que se hace de modo normal en la iglesia no es del gusto de la gente actual.

El individualismo no se halla sólo en el arte y la religión. Aparece primero en el modo de concebir la sociedad: los liberales son individualistas, los socialistas son colectivistas. La esencia de esas ideas es sacar la carga moral de la gente y ponerla en el modo de ser de lo social. La culpa la tiene el sistema social que rige.

La crisis de hoy es esta. Detrás de la crisis están los que lucran con esta idea: los rapaces banqueros son el símbolo del individualismo (no les interesa la gente) que a nivel de una nación débil se muestra en la política de austeridad (como si fuera la única ruta); y los nuevos dictadores son el símbolo del colectivismo (no les interesa la gente) que hacen sufrir al obrero. Este mal también aparece en las ciencias y el educar. (GFI 12.2)

El futuro del cristianismo

  • “Hace pocos años, Friedrich Heiler[1] hizo una lista  de 7 áreas de unidad que hay en las comunidades cristianas y en las religiones del hombre.[2] Ese estudio de un experto que puede ser citado, nos sirve para sacarnos de la Religión externa y atender a lo interno y vital. Esto nos asegura que las Iglesias y grupos cristianos, pese a  diferir, tienen en común algo más hondo y vital que promete un futuro para el Cristianismo y la base para un diálogo serio en todas las religiones del mundo.

F. Heiler ha descrito con cierto detalle 7 de esas áreas comunes. Trata estos tópicos:

  • Hay un ser trascendente
  • Ese Ser es inmanente al corazón humano;
  • Ese Ser es la suma belleza, verdad, rectitud y bondad;
  • Ese Ser es amor, misericordia, compasión;
  • El camino hacia ese Ser es el dolor, la auto-negación, la oración;
  • El camino hacia ese Ser es el amor a la gente y aún a los enemigos;
  • El camino es el amor de Dios, en forma tal que el gozo final se concibe como saber sobre Dios, unión a Él, o fusión con Él.

Me parece que es fácil ver cómo esos rasgos comunes a las religiones del mundo se hallan tácitos en el intento de tener un amor sin reservas.”(GFI 14)

Ver Lonergan, Bernard, Método en Teología. Salamanca, Sígueme, 1999, 1ª ed. p. 110.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *