Guía y consejo

Guía y consejo, 24 de febrero de 2019

Cuando  reparamos con vivos sentimientos de Fe en el mural y el retablo, nos damos cuenta que no hay sombras para nosotros, salvo el cabello oscuro de la virgen.

   En efecto, el mural está dominado por una luz que viene de lo alto. Esa luz de lo alto  baja de menor a mayor, de modo que el mural es iluminado por lo que Dios manda: así el arte dice que cuando María oye al Ángel, el Espíritu Santo está presente.

   El Arcángel Gabriel está tan lleno de luz que primero notamos a María. Oye las palabras del Arcángel: Alégrate María. Llena de gracia. El Señor está contigo.

   Es menester que nos fijemos en el mural y notaremos que sus palabras resuenan en un jardín. ¡Qué hermoso ver a María en otro jardín, semejante al Edén, pues lo que va a suceder después de la aceptación de María, es una nueva creación. El Espíritu Santo, ahora sobrevuela este nuevo Jardín de María, que será constituida en la nueva Eva.

No temas, María. Dios te ha elegido. Vas a concebir y dar a luz un Hijo, que se llamará Jesús

   La joven virgen María no tuvo hijos sin antes recibir una promesa de Dios, para que sus cuerpos fueran benditos por el Espíritu Santo que la llena del poder creador y le da la vida que ella sola no puede engendrar. Ella ha hecho voto de virginidad y desea estar consagrada sólo a Dios. El Arcángel Gabriel debe pedir a María que sea valiente: la promesa de salvación no se cumple sin pasar por el dolor y el amor, antes en el corazón que en el cuerpo. Así son los milagros de Dios: dolor y alegría.  (ODS)

Experiencia espiritual en San Gabriel Arcángel

Desde hace 26 años, tenemos una experiencia espiritual. El amor a la Virgen y al Arcángel ha crecido en nosotros y sentimos la presencia de Jesús.

1º. El Silencio

Oramos en silencio, porque es el modo de ponernos en relación con nuestro Salvador y pedirle el don del Espíritu Santo para poder vivir. Rogamos a estos amigos y poderosos intercesores, María  y Gabriel, que nos ayuden en la vida.

2º. La Palabra de Dios

Oímos en silencio y con atención las lecturas y salmos, pues quien no conoce las Escrituras, no conoce a Jesucristo.

3º. La música, y el canto, las flores, las plantas

La música y el canto no son adorno. Tampoco las flores, plantas y cirios. La música, y las flores son arte y el arte es una forma de la Religión. Nos dejamos modelar por la belleza  para prepararnos a adorar a nuestro Salvador, que es la cumbre de la Misa.

4º. La Adoración a Jesucristo

La campanilla suena y es  bueno su uso, para crear por el sonido el clima sagrado que necesita la comunidad para adorar la Eucaristía

   En efecto, cuando se consagran las especies de pan y vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús por la acción del Espíritu Santo y el ministerio instrumental del sacerdote, estamos en presencia del mismo Señor Resucitado. Y repetimos en voz alta la  fórmula de la fe católica después de la consagración: Señor mío y Dios mío.

5º. El rito de la Reseña. 

El rito de la Bandera de Cristo que vuela por encima de la gente tiene efecto sanante. Cada uno siente que el Señor Resucitado le dice: “Busca al Espíritu Santo, confiesa tus pecados, cambia de vida, y  madura. Salimos con fuerzas nuevas.

6º. Los cirios que encendemos ante las Imágenes de María y Gabriel

Con mucha Fe, encendemos unos cirios y los colocamos en el velero. Cada cirio representa una persona o una situación que encomendamos al Espíritu Santo.

7º. El boletín “Guía y Consejo” y el periódico “Peregrino”

Acabados los ritos religiosos, nos vamos a casa a través del patio. Nos dan gratis el boletín y por monedas el periódico.

8º. La boutique de Caritas

Además, compramos algo en Caritas, para pagar los fletes de los  envíos que hacemos a las provincias.

9º. La santería y librería

La santería está llena de iniciativas para propagar nuestra devoción. Hay medallones, almanaques, llaveros, y otros objetos que nos permiten difundir esta devoción.

La música es algo público, no privado

La experiencia de la música y el arte no es cuestión de gusto, no es  privada. La música no nos hace salir de la realidad. Igual que la Religión, la música tiene  un significado público, porque provoca en nosotros un encuentro con nuestro espíritu y nuestra verdad.

   Cuando recordamos la música, los cantos, los ritos, entra en nuestra memoria una experiencia que se une a otros recuerdos, y de modo suave, transforma nuestra percepción de la realidad.

   De ese modo, la música, los cantos, las melodías son son clásicas o populares, sino que ambas pertenecen al mundo de lo clásico, es decir, necesitadas de ser apropiadas por nosotros. Una guarania en arpa paraguaya, Pajaro Campana o un tango Verano porteño, tanto como una Suite de Bach, deben poder ser coninuamente evaluadas, siempre abiertas, capaces de transformarnos porque nos hacen descubrir la verdad y separarla de los falso. Son clásicas porque cada día nos llaman a nuestra dedicación y a nuevas interpretaciones, como los Evangelios u otros escritos maravillosos. (ODS)

Cristología de la semana

Notas previas

Jesús verdadero hombre, confesado como Hijo de Dios, Señor y Salvador ha sido la base de la Fe desde el origen hasta hoy. Una nueva era de la teología trae nuevas señales sobre Cristo.

Nota previa: La Cristología: La persona hoy

¿Qué es la Unión hipostática?

 

  Los decretos dogmáticos afirman que en Jesús se da la unión hipostática.* Por eso, hay que preguntarse si la inteligencia puede afirmar tres subjetos distintos y conscientes de  consciencia divina. Pienso que se puede, pero para ello deben tomar en serio la analogía psicológica de las procesiones dentro de la Trinidad. Tenemos que ser capaces de seguir el razonamiento desde las procesiones del Padre, del Hijo y del Espíritu hasta las relaciones entre ellos y de las relaciones a las personas. Y de la misma manera debemos pensar sobre la consciencia de esas personas. Así estudiamos la subjetividad divina.

   La analogía psicológica comienza en la síntesis más alta de consciencia intelectual, racional y moral: el estado dinámico de estar enamorado. Ese amor se manifiesta en sus juicios de valor. Y los juicios se muestran en decisiones que son actos de amor. Esa es la analogía que se encuentra en las creaturas.

   En Dios el origen es el Padre, que se llama Dios en el Nuevo Testamento, identificado con el amor (1 Juan 4:8,16). Ese amor se expresa a si mismo en el Verbo, su Palabra, que es un Verbo que inspira amor, que ya es un juicio de valor. El juicio de valor es sincero, y por eso  funda el Amor Procedente que se identifica con el Espíritu Santo.

   Entonces en Dios pueden concebirse dos procesiones: no son procesos inconscientes, sino conscientes en su inteligencia, su razón y moralidad, como son los juicios de valor basados en la certeza por un amante, y los actos de amor fundados en los juicios de valor. Las dos procesiones fundan cuatro relaciones reales de las cuales tres son distintas una de la otra; y esas tres no son relaciones como simples relaciones, sino modos de ser, y también subsistentes, y por consiguiente no meras paternidad y filiación,  sino Padre e Hijo. Finalmente, el Padre, el Hijo y el Espíritu son eternos; su consciencia no es temporal sino atemporal; su subjetividad no está haciéndose, sino siempre hecha; y cada uno en su distinto modo es sujeto del acto infinito que es Dios: el Padre como amor originante; el Hijo como juicio de valor que manifiesta ese amor; y el Espíritu como amor originado.

Bernard Lonergan

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