Guía y consejo

Guía y consejo, 02 de junio de 2019

La cultura de la comunidad

   La cultura de la comunidad es una fuerza poderosa. Pasa en cualquier grupo: equipos de fútbol, empresas y familias. Si falta, vemos que la gente se enferma. Para mantener esa cultura hay que ponerse cerca de los demás: hallamos soluciones sin querer.

    ¿Por qué fracasan empresarios? ¿Por qué cierran los negocios? Se culpa gobierno. Pero, debemos pensar que nos hemos centrado en los detalles errados. Algunos se centran en los inteligentes, pero a veces triunfan lo que no usan mucho la mente, porque no se centran en lo que ven. Cada hombre es único y así hay que atenderlo y saber interactuar.

   Preguntamos: ¿Quién manda? ¿Se puede criticar? ¿Cuáles son las reglas? Esas preguntas no sirven: hay que concentrarse en la tarea. No hay que perderse en las dudas que nos generan los otros. No se debe perder tiempo en hacerse muchas preguntas. Vengo a rezar, cantar, querer, recibir y dar lo que tengo (voz, sonrisa, saludo).

   No competimos para saber quién es más importante. Nos unimos mucho y damos de nosotros lo mejor que podemos, en el canto, el rezo, la escucha, el silencio.

 

   Para ganar no se necesita ser más listo que los demás, sino unir las fuerzas, trabajar juntos. La unión hace la fuerza. El método que usamos aquí es simple: no pensamos que somos mejores que nadie, al unirnos rendimos mucho más que otros. Nuestra cultura es unitiva y trata de que cada uno se sienta parte del grupo. (IN 13)

Experiencia espiritual en San Gabriel Arcángel

   Hace 25 años fieles y devotos sentimos el amor de la Virgen y de S. Gabriel cada vida.

1º. El Silencio. Oramos en silencio, porque es el único modo de unirnos a Jesús y pedir el don del Espíritu Santo.

2º. La Palabra de Dios. Oímos de modo atento la Biblia, pues en la Escritura hallamos a Jesús. En el anoa habla el mismo Jesús.

3º. La música, las flores, las plantas. La música no es adorno. Ni tampoco las flores o las plantas o los cirios. Es arte que lleva a Dios. Nos dejamos modelar por la belleza

4º. La Adoración a Jesucristo. Advertimos a los presentes que Jesús está presente y decimos la fórmula de Fe: Señor mío y Dios mío.

5º. El rito de la Reseña. La Bandera de Cristo que pasa sobre la gente nos da fuerza nueva y ganas de ser mejores.

6º. El canto y la oración. Nada pedimos  con apuro. Nos “entregamos” a Dios en su Providencia, y rogamos a la Virgen y S. Gabriel que nos ayuden en la vida.

8º. Los cirios que encendemos ante las Imágenes de María y Gabriel. Prendemos unas velas: cada una es alguien o algo que ponemos bajo el Amor de Dios .

7º. El boletín Guía y Consejo y el periódico Peregrino. Al final de los ritos nos llevamos las palabras del párroco sobre temas de valor.

8º. La boutique de Caritas.  Con lo que llevan se pagan los fletes de lo que se manda a los parajes más pobres.

9º. La santería parroquial. Allí hay objetos y libros que hacen bien.

10º. La unión de la familia. Nos sentamos cerca de los demás y sentimos que los otros necesitan tanto como nosotros el Amor de Dios. (IN 10)

El futuro del cristianismo

2ª.: ¿Cómo puede explicar un cristiano la gran similitud en las distintas religiones  sin negar lo exclusivo del Cristianismo?

  Comencé haciendo dos preguntas. Respondí algo sobre el valor de la religión en la vida del hombre, y ahora debo indicar de modo sucinto la relación de la Fe en Cristo con  las otras religiones del mundo. Cité a s. Pablo y a s. Agustín, y hablé en términos cristianos, pero no lo hice de modo único, porque no pertenece a la doctrina cristiana que el don del amor de Dios se restrinja sólo a los cristianos. La 1ª. Carta a Timoteo dice que la voluntad de Dios es que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad (1 Timoteo 2:4).[1] De aquí muchos teólogos han declarado que, dado que se necesita la Gracia para salvarse, una gracia suficiente para la salvación se da a cada hombre. Que esa Gracia incluye la mayor Gracia, el don del amor de Dios, puede inferirse, pienso, de la presentación de Heiler sobre las 7 áreas comunes a las religiones más altas.    Bernard Lonergan – (GFI 14)

 


[1] Timoteo es el hombre de confianza de s.Pablo y lo acompañó en muchos viajes y estuvo junto a él en Roma hasta su matirio. Su nombre aparece numerosas veces en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas paulinas. La 1ª carta se considera escrita entre el año 64 y 65 d.C. 

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