Educación

Escuchar sin interrumpir

Es un vicio común no permitir que los demás expresen su pensamiento con libertad. Estamos habituados a interrumpir a los otros con nuestra propia idea o sugerencias. Hay que aprender a escuchar sin cansarse. Es la única manera que los demás puedan abrirse. La gente que es interrumpida, se cierra y piensa que los demás son egoístas. Interrumpir es una manía: se ve por la tele o se oye por la radio, se experimenta en la vida familiar. Queremos que nos consideren inteligentes, sensatos o hábiles. Lo mejor es tener una libretita a mano para anotar los puntos fuertes del otro o sus errores.

Hace poco una famosa política dijo muy suelta por tele que la inquisición española había sido terrible. Su ignorancia sobre el tema era clara: nadie la interrumpió. Pero al terminar su parrafada, nadie tampoco le dijo que estaba equivocada y que en 3 siglos de inquisición en España, sólo habían muerto 57 personas. Para decir la verdad no hay que interrumpir de inmediato: hay que dejar que los demás sigan diciendo loque aprendieron en la escuela secundaria y nunca más revisaron. Hay historiadores que muestran la cara siniestra de la historia pero callan voluntariamente su rostro limpio. Ayudemos a nuestros niños a no interurmpir a sus hermanos y a saber esperar para expresarse.

Porque estas actitudes básicas de la vida se enseñan en el hogar o en la escuela. La interrupción es un modo de querer manipular a los otros. Al cortar al que está hablando se lo desorienta y se puede cambiar el rumbo de una conversación. La manipulación es el modo de querer manejar la libertad de la gente, quitándole lo más preciado que posee. Por eso el libro de los Proverbios da este sabio consejo: Escucha sin interrumpir: el tonto no quiere aprender sino decir sus propias opiniones. (Prov. 18)

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