Sociedad

Dios y las ciencias sociales

Las ciencias sociales abandonaron a Dios y decidieron que los rituales eran el aspecto básico de una religión. La validez de esta afirmación se refuta por la evidencia de que la Fe en Dios determina el carácter y el valor de los ritos.

Cuando pregunto a la gente que entiende por religión, muchos responden: Dios. Entonces, ¿cuándo se abandonó esto que lo que sabe cualquiera? Cuando el judío francés Emile Durkheim (1858-1917), considerado el padre de la sociología, dejó la realidad de Dios como algo sin valor y se dedicó a pasar la idea de que los rituales son la esencia de lo religioso. Y que los ritos sólo sirven para fortalecer los vínculos  de un individuo con la sociedad. Lo contario, que los ritos fortalecen el vínculo de un fiel con Dios, es lo verdadero. Los principales antropólogos enseñaron que los primitivos tenían rituales sin un Ser primordial, y que hacían funerales y duelos sin creer en la inmortalidad del alma, sólo para calmarse.

Así los científicos se dedicaron a cosas accesorias en lugar de la Fe en Dios. S. Freund decía que la irracionalidad del sacrificio tenía su origen en el complejo de Edipo. Tuvo muchos seguidores. El absurdo llegó a su límite más bajo cuando el inglés R. Needham (1923-2006) nego la existencia de cualquier estado interior en el hombre que pudiera llamarse Fe. Y S. Price dijo que la Fe es un puro invento de los cristianos.  Clifford Geertz y Rober Bellah, por su parte, condenaron la confusión entre Dios y religión. Así podemos comprender como esos “científicos” tergiversadores crearon la sociedad atea en la que vivimos, porque sus ideas, no sólo las recibí yo en la Facultad de derecho, sino que se siguen enseñando hoy “como si fueran la verdad”.

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