Educación

Dar sin escatimar

El justo da sin reserva, pero el malo codicia (Prov. 21:26). San Pablo lo explica a los corintios: Sean sobresalientes en generosidad (2 Cor. 8:7) ya que ellos sobresalían en Fe, en elocuencia, en amor y en ciencia. Para tener esta actitud hay que dejar la tendencia natural a la acumulación, y llenar el corazón del amor del Espíritu Santo. Ese amor nos conduce a la confianza total en Dios y nos hace avanzar por ese camino. Tan así es que cuando estamos agobiados, en el último momento somos socorridos y quedamos sorprendidos de la ayuda que recibimos de la Providencia de Dios. Y no estoy contando una película de Mac Gyver.

El mismo Jesús nos dice que recibiremos el ciento por uno, quienes hayamos dejado todo para seguirlo. Para eso hay que negarse a sí mismo, es decir, dejar ese egoísmo natural fruto del pecado original para vivir en este mundo en la plena confianza en Jesús.

La devoción a Jesús Misericordioso nos enseña a repetir Jesús en vos confío que es otro modo de suplicar como el Peregrino ruso: Señor Jesús ten piedad de mí que soy un pobre pecador. En la generosidad sincera se triunfa sobre la tendencia a acumular y a pensar sólo en sí mismo. Los ancianos harán bien en meditar sobre esto, pues como dicen todos los libros de moral, una de las notas de los que se vuelven viejos es el amarretismo o avaricia.

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