Amor y Alegría,  Vida

Coraje para enseñar qué es bueno y qué malo

¿Quién es hoy el mayor maestro de moralidad? Es la TV y la Internet. No hay que negar lo evidente. Los niños pasan más de cinco horas por día delante de la TV o la Internet, y reciben una enorme cantidad de información, que a veces los destruyen. Según esa moral hoy todo está permitido. Eso es un modo que sigue la mayoría. Inmoral.

No hay dos morales, sino una sola moral para todos. La educación moral, la contradice la TV, y la Internet, en los juegos. Los jóvenes están muy expuestos a unas realidades negativas de la vida, y las aprenden demasiado pronto. El montón de sexualidad en la TV y la Internet, incluso en los aparatitos de juegos: está todo lleno de violencia, agresión, venganza. Eso conduce a usar a la gente en la vida cotidiana. Eso se presenta por la TV y los medios bajo un aspecto creativo, atrayente, turbador, como un juego. Resulta difícil competir con los medios, y presentar la única moral. No hay que dejar la misión.

Los temas morales que aparecen hoy son muchos: la violencia y la cólera, las bandas organizadas, el desinterés por la vida humana, las drogas, el sexo como diversión, el juego por dinero, el alcohol, y el aborto, eutanasia, suicidio asistido, investigación sobre células estaminales, nutrición, agua, clonación, miseria, gente sin-techo, racismo. Los problemas del sexo a gusto son graves: la pornografía en casa sin que los padres actúen, los gay presentados como algo natural, las parejas que se juntan y separan por el sexo, fiestas de intercambio, venganza implacable. Incluso las prácticas malvadas en los negocios, coimas, pisoteo y mentiras para escalar, el acoso. Maltratos por el poder y el sexo. Prestar atención a estos pecados. Es común hoy el pecado de omisión: descuidar a la familia, gritar a los niños sin educarlos, pelearse por cosas ínfimas, fingir que no hay pobres, sin-techo, pobres espirituales, gente con discapacidad, marginados, usos inmorales de la política, y el olvido de Dios.

La lista es agobiante. La moral es encontrar la vida, descubrir el sueño de Dios para los hombres. Los católicos necesitamos libertad para hacer el bien y evitar el mal. Esta es una cuestión que afecta a la sociedad y a la Iglesia.

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