Educación

¿Cómo vivir la soledad y el dolor?

Dios elige a los solos para hacerlos videntes, profetas y testigos

Cuando llegó el día fijado por la ley de Moisés para la purificación de ellos, llevaron al Niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Había allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer anciana que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces permaneció viuda y tenía ochenta y cuatro años. Vivía en el Templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba sobre el Niño a quienes esperaban la redención del pueblo.

Viuda durante 60 años

Ana Bat Fanuel es una anciana, servidora del Templo de Jerusalén desde su viudez. Ella vive una vida de soledad, pena, y servicio a los demás. Solo los que viven solos y han perdido a su familia, pueden comprender lo que siente Ana y cómo vive. Ella limpia y ora; se une al pueblo en las horas de oración; ama el silencio que le permite entrar en comunión con Dios. Ana Bat Fanuel se dedica una vida de ayunos y oración. Para nosotros eso es un poco incomprensible. ¿Ayunos? ¿A quién se le ocurre en esta época pensar en ayunar? Si la Fe es viva, no tendremos dificultad en ayunar cuando miles de niños hambrientos llenan nuestra patria y muchas naciones. ¿Orar? Si la Fe es viva, jamás dejaremos la comunidad orante, por más miedos que nos metan.

Profetisa que habla en nombre del Señor

Ana es profetisa. Eso significa que cuando ella habla, lo hace de parte de Dios. Hay dos clases de profetas: los falsos que se avienen a dar el gusto a los poderosos y nada dicen de los males que sus perversidades van a causar al mundo; y los verdaderos profetas que proclaman el castigo que recibirán los que se olvidan del pueblo y se enriquecen a costa de hacer sufrir a los más humildes. Los auténticos profetas están de parte de aquellos que buscan la Fe y la Justicia, o sea los que esperan que al final triunfe la Palabra de Dios.

En el plan de Dios las mujeres tienen un papel especial

Ana Bat Fanuel representa a todas las mujeres que en el plan de Dios tienen un papel decisivo. Ana, la abuela de Jesús; María; Isabel; María Magdalena; Marta y María de Betania; Juana; Susana: las que conocemos por nombre. Y luego las otras mujeres: la novia de Caná; la suegra de Pedro; la viuda de Naím; la hija de Jairo; la hemorroisa; la samaritana; la mujer sirofenicia y la madre de Santiago y Juan. Fueron discípulas de Jesús y cuando los apóstoles huyeron por miedo, mantuvieron a la Comunidad del Hijo de Dios. Y recibieron el Espíritu Santo, para ser testigos de la salvación que viene por la Muerte y Resurrección de Jesús. Ese es el principio de nuestra Fe. Esa es la actitud que nos pide Dios hoy en estos años de la Tercera guerra mundial, en la cual unos pocos enloquecidos en lugar de disparar balas o bombas, desparraman virus por el mundo, para quedarse con el poder y hacer con la población lo que quieren sus laboratorios malignos. A las mujeres les dice Jesús, como el Ángel Gabriel a María: No tengas miedo.

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