Liturgia

Comamos y bebamos, que mañana moriremos

La sociedad nos impulsa a “disfrutar”. Los carteles en la calle nos invitan a gastar y disfrutar. Sin darnos cuenta, pasamos a hijos, sobrinos y nietos ese “mandato” del consumo. Por eso, hay tantos niños chillones: chillan porque sus caprichos no son saciados ya. Se nos manda: “llame ya”. No pierdan esta ocasión… Comamos hoy, que mañana moriremos.
Esa frase de epígrafe no fue inventada por los actuales especialistas de mercadeo, sino por el griego Epicuro de Samos en el s. 4 a.C. Esa filosofía enseña a buscar el placer en cada cosa. Hay otra frase tomada del poeta romano Horacio (s 1 a.C.): Carpe Diem, y significa: aprovecha hoy. Se hicieron películas sobre esto. Los publicistas de hoy cambiaron la palabra aprovecha, por disfruta.
Entonces parece lógico pensar que los santos que hicieron penitencia eran locos o ilusos. Total en la Argentina, los obispos decidieron no obligar a hacer abstinencia de carne los viernes de Cuaresma como manda el Derecho Canónico (cánones 1250, 1251, 1252) y ha sido la tradición continua y como se hace en el resto de los países católicos. Sí, en la Iglesia es un deber no comer carne el Miércoles de ceniza, los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo, desde los 14 años de edad hasta la muerte.
S. Teresa de Avila, s. Rosa de Lima, s. Martín de Porres, s. Cayetano, s. José Gabriel Brochero, la b. Ludovica, la b. M. Francisa, s. Teresa de Calcuta y muchos más habrían sido alineados que se pasaron la vida, no sólo la Cuaresma, en penitencias y mortificaciones para unirse a la Pasión de Cristo y cambiar de vida.
Un católico sensato no vive con la filosofía de Epicuro o de los publicistas del consumo. Mejor es conocerse a sí mismo y tratar de dominar las malas pasiones que surgen rápidas en nuestro interior, cerrar la boca para no decir palabras de más, desterrar la gula y las comidas “que nos gustan”.

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