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    Un turista reminiscente

    Hacia 1970 debí ir a Londres para la reunión anual de la Sociedad litúrgica internacional de la cual yo era, a contrapelo de las tendencias europeas, un mínimo vocal sudaca. Como el viaje era largo y pagado por la Sociedad y la reunión breve en la sala Westminster, me quedé unos días en la parroquia de Fleet invitado por el P. Swindon, mi amigo. El me hizo conocer la majestuosa Escuela de Policía de Bramshill, desde 2015 cerrada, donde antes solían estudiar los oficiales argentinos. De esa parroquia hay varias anécdotas. Hoy me ciño a esta. Un día me dice: Debemos ir a la Residencia de los Coleridge par almorzar:…

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    Un imprescindible copón

    En los Estados Unidos existe una organización católica que se llama Knights of Columbus (Los caballeros de Colón), que se dedica a apoyar a las vocaciones al sacerdocio y a los seminaristas, y probablemente más cosas que no sé. Ed Prus no faltaba a la reunión mensual y yo lo acompañe durante años. Así llegué a conocer a personas muy valiosas para la fe católica. Comenzaba la reunión con una Misa piadosa a hora temprana de la tarde. Luego había la asamblea con Cena, al estilo americano, o sea, muy temprano. Se rezaba por las vocaciones y se presentaban los pedidos de ayuda o las necesidades. Hacía poco que estaba…

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    Los candeleros de la bóveda

    Cuando murió mi hermano Roberto Chiche, papá compró ciertos objetos par honrar a los difuntos que se solían usar para 1950 y se pusieron en la bóveda familiar. Eran un Crucifijo precioso, un repositorio para flores y dos candeleros de tres velas. Con el paso de los años se oscurecieron. Cuando comenzaron los robos en los cementerios, hice sacar todas las placas conmemorativas de los difuntos de la familia, como se acostumbraba poner y las vendí para mantener la parroquia San Gabriel Arcángel. Porque yo era el único sobreviviente que creo firmemente en el Más Allá, según las promesas de Jesús. Esos objetos los llevó Orlando Oppizzi, mi amigo de…

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    Un obsequio imprevisto

    Mi gran amigo de Detroit, el P. Joe Gagnon, había sido párroco de N. S. de Guadalupe en Marysville. Para 1994 en san Gabriel no teníamos un vaso sagrado llamado “Custodia”, en donde se coloca el Santísimo Cuerpo de Cristo para su adoración pública. Joe quiso que visitara Guadalupe porque en el salón parroquial el nuevo párroco había puesto las banderas de muchos países, entre ellas la Bandera de la Argentina. Al sacerdote le encantó mi visita y me contó muchas actividades de la comunidad católica de allí. Al principio, cuando la comenzó Joe era un barrio mexicano y por eso el nombre de la Virgen venerada por los habitantes…

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    Un sótano misterioso

    Los De Filippo se habían mudado a Santa Fe porque en la capital conseguir trabajo era muy difícil. Eran una familia querida, Luis y Laura con sus chicos Facundo y Georgina. Me hice amigo de ellos porque los chicos amaban a su perrazo y de improviso murió. Entonces conseguí un perrito muy bonito y un día a la salida de la escuela, les presenté una bandeja tapada. Los niños no se imaginaban lo que había en la bandeja porque la mascota era casi recién nacida. Cuando sacaron el paño que la cubría se quedaron mudos y con lágrimas. En seguida le pusieron nombre: Rocco. Así sucedió que iba a visitarlos…

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    La luz de unos pequeños cirios

    Muchos fieles querían encender cirios en la iglesia. Consulté con Cosme Folgueira y otros y me recomendaron poner un recipiente amplio con arena para evitar incendios. Resultó interesante el aparato, porque Cosme le hizo poner rueditas y se podía trasladar. Yo mismo le puse nombre “el velero”, o sea, el lugar de las velitas. Y allí ponían los creyentes sus luces. ¿Qué significaban esas velitas encendidas? Aún antes de encontrar la respuesta yo también encendía cirios y enseñé al pueblo cómo se hacía para que fuese una devoción hacia Cristo. Decía yo con el corazón: …. O bien : doy gracias a Jesús por…. Poco a poco fui comprendiendo el…

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    El jardín de la Cruz (II)

    Mamá tenía unas plantas hermosas que alegraban el patio y la terraza de nuestra casa. Ella sabía cuándo había que regarlas o no, y además les hablaba y las acariciaba. Mantenía sus hojas limpias. Eso le costaba trabajo, pero lo hacía con gusto para que la casa tuviera esas bellas macetas. Incluso abajo en la entrada a la casa había un cantero con tierra y allí también había plantas bellas, en una época en que a nadie se le ocurriría robar unos simples vegetales. Así que para cuando yo nací ella tenía sus plantas y cuando crecimos jugábamos con cuidado porque sabíamos que las plantas eran su tesoro. Eran aspidistras,…

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    Iniciación de los niños Pueblo

    El 26 de julio de cada año en New Mexico (EE.UU.), fiesta de Santa Ana, se hace la iniciación de los niños que van a pertenecer en adelante como adultos a la comunidad Pueblo. Se celebra con una forma tradicional y bien establecida de maduración. Los indígenas preparan con esmero la entrada en la adultez de sus niños de 11 o 12 años. Me invitaron a la fiesta, que comenzaba con una Misa tempranísima, en la cual los jefes de las tribus depositan sus bastones de mando delante del altar y lo reciben al final de manos del obispo. Luego de la Misa, los jefes iban a una carpa hecha…

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    Rafael Cisilino

    Conocí a los Cisilino a fines de 1953 y principio de 1954. Me habían dado permiso en el seminario para pasar vacaciones con mis padres en Mar del Plata. Supe que las hermanas del Asilo Unzué tenían una Misa matutina y allí me fui. Observé a unos chiquilines que se movían preparando el altar. Estaban revestidos con túnicas. Las zapatillas eran blancas, impecables. Al término de la Misa fui a la sacristía para saludar al sacerdote. Los chicos ya se habían sacado la ropa de monaguillos y estaban poniéndose sus propias zapatillas. Las blancas las cuidaban las monjas. El cura era un varón sencillo, un poco enfermizo y me trato…

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    Pascua en Gödeken (S.Fe)

    En 1970 la Hna. Francisca (hnas de Gante) me invitó a pasar la Semana Santa en Venado Tuerto. No sabía yo entonces que debería volver allí para dar una conferencia a los padres del colegio de los Hnos. del S. Corazón, cuando arreciaban las guerrillas urbanas pocos años después). Viajé el sábado antes de los Ramos en un micro repleto de gente que iba a pasar los días santos con su familia. Tuve que estar de pie todo el camino (y lo mismo sucedió el domingo pascual al regreso). El Domingo de los ramos celebré con las hermanas y me repuse del cansancio. A la mañana me encontré con una…