• Testimonios

    Modestia

    Conocí a Elvira «Vira» Grossi en 1952, cuando visitaba yo a su sobrino, el P. Hugo en un hospital de Villa Pueyrredón. Ella había nacido en Lobos y poseía toda la ironía de los buenos campesinos. Vivía con sus hermanas Rafaela (Iela), Amalia (Malota) y M. Aída, a pocos metros del Seminario Mayor, y las cuatro asistían a la Misa tempranera cada día antes de su trabajo. Los domingos eran infaltables a la Misa solemne de los seminaristas, a la Bendición vespertina con el Smo. Sacramento y a las vísperas cantadas desde 1957. Se habían dado la misión de orar por los seminaristas y los sacerdotes. Siento su ayuda hasta…

  • Testimonios

    Polio

    En 1955 me mandaron al Hospital Muñiz. La epidemia de polio hacia estragos entre niños y adolescentes. En la salas 1 y 2. Oscar era el joven enfermero. Entre con un poco de miedo, pues me habían hablado del contagio. Oscar me dijo: Si tiene miedo, no entre. El miedo enferma más. Y los chicos se darán cuenta y no lo querrán. Pese a mi fuerza por dar ánimo, los chicos morían y cada semana algunas caras ya no se veían. La muerte destrozaba a los enfermitos, junto a los cuales había una madre solicita y entregada. Entonces la polio avanzaba Un muchacho dolido regresaba al seminario. Oscar me señaló…

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    La Querencia

    Regresamos a Buenos Aires, mirando los pastos amarillentos por la sequia de enero de 1989. Hablamos pasado unos días en un campo provinciano, dedicado a la cría de ganado lanar y vacuno. Todavía resonaban los quiquiriquies de los gallos, los cacareos de las gallinas, las protestas de los cerdos, los mugidos de los toros fastidiados, los piares de tijeretas y calandrias, los arrullos de las palomas torcazas y monteras, los relinchos equinos, los ladridos de los perros o las campanadas que anunciaban las horas de las comidas o la Misa de cada tarde. Mientras Gastón, Ricardo, Federico, Diego y Fernando iban a cabalgar a bañarse, a pescar o al corral…

  • Testimonios

    Saigon

    Al viajero llama la atención tres retratos de esa ciudad vietnamita, que ahora se llama Ho Chi Minh. Ante todo, los cables negros forman una techumbre en las calles, como enredadera sin flores. Luego el enjambre de miles de motocicletas, en ambas direcciones, que por un prodigio de esa cultura ancestral va con armonía y se entrecruza sin chocarse. Hay autos y buses aunque pocos. En las motos van de a dos, con un capote plástico a mano para las lluvias previstas de mayo a octubre. En fin, los edificios tienen una fachada angosta de unos tres metros de ancho y se siguen sin corte. Esos frentes son de negocios,…

  • Guía y consejo,  Testimonios

    Tríptico inglés (3):Beckenham

    En julio de 1966 tomé vacación, durante mis estudios en Roma, en un pueblo inglés, no muy lejos de Londres. Las Esclavas del Corazón de Jesús, fundadas por S. Rafaela, tenían una escuela en Beckenham. Recomendado llegué para celebrar Misa, rezar y escribir. En esa época había poco para ver en ese pueblo. Tenía una calle principal y había una parroquia católica. Las hermanas tenían una capilla, adonde venían algunos católicos, jóvenes y mayores. Allí conocí a John Tommey y Dilys Williams, unos chicos habituales a mi Misa. Los casé en 1972 en uno de mis viajes a Londres por mi cargo. El párroco me recibió con recelo para la…

  • Testimonios

    ¿Por qué hay tanta gente vieja en la Iglesia?

    Cuando era más joven, me parecía que la Iglesia estaba llena de ancianos, algunos chicos y pocos adultos. La mayoría era mayor de 50 años. Como era una adolescente cínica pensaba que los viejos venían a la Iglesia porque se aburrían en su casa. La Iglesia es gratis y un lugar sano para encontrarse con los de igual edad. Me decían que los viejos tenían miedo a morirse. Se juntaban en la Iglesia para asegurarse de que Dios estuviera junto a ellos a la hora de partir. Ahora que recibo descuento por jubilada, aunque no soy “tan vieja”, tengo una visión diferente. Voy a la Iglesia por muchas razones. Me…

  • Testimonios

    Entierro entre los nativos

    Larry Bernard tomó vacaciones en julio de 2010 y me pidió que fuera a ocupar su lugar en Laguna , un pueblo de 1699 en una reserva indígena de los nativos en New México. La secretaria era Catalina y había un hermano franciscano, Joseph. Catalina vivía en un pueblito cerca.  Un día preguntó: ¿Podría ir mañana a una Misa de entierro en Mesita? Acepté y vino a buscarme en auto con su marido. En el corto viaje me contaron que la muerta era una madre soltera con sólo un hija. Por eso, había sido menospreciada en el pueblo. La Misa era a las 11, porque primero tenían que hacer su…

  • Testimonios

    La generosidad bien entendida

    Cuando damos algo, el corazón bueno se ensancha. Algunos dan para conseguir: ese es el corazón malo y ambicioso. Al dar tiempo a los demás, bienes o incluso la vida, el mundo se hace más lindo y limpio. Esa donación sin interés, hace que haya amor, gratitud, humanidad. El Evangelio pone en labios de Jesús esta palabra: “Es mejor dar que recibir”. Hay muchas instituciones de ayuda en el mundo que alivian el hambre y la desnudez de a gente. “Diakonía” es una de ellas desde hace treinta años: Dar el pan de la Palabra de Dios a los hambrientos de espíritu y ayudar a oír el clamor de los…