• Testimonios

    Entierro entre los nativos

    Larry Bernard tomó vacaciones en julio de 2010 y me pidió que fuera a ocupar su lugar en Laguna , un pueblo de 1699 en una reserva indígena de los nativos en New México. La secretaria era Catalina y había un hermano franciscano, Joseph. Catalina vivía en un pueblito cerca.  Un día preguntó: ¿Podría ir mañana a una Misa de entierro en Mesita? Acepté y vino a buscarme en auto con su marido. En el corto viaje me contaron que la muerta era una madre soltera con sólo un hija. Por eso, había sido menospreciada en el pueblo. La Misa era a las 11, porque primero tenían que hacer su…

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    La generosidad bien entendida

    Cuando damos algo, el corazón bueno se ensancha. Algunos dan para conseguir: ese es el corazón malo y ambicioso. Al dar tiempo a los demás, bienes o incluso la vida, el mundo se hace más lindo y limpio. Esa donación sin interés, hace que haya amor, gratitud, humanidad. El Evangelio pone en labios de Jesús esta palabra: “Es mejor dar que recibir”. Hay muchas instituciones de ayuda en el mundo que alivian el hambre y la desnudez de a gente. “Diakonía” es una de ellas desde hace treinta años: Dar el pan de la Palabra de Dios a los hambrientos de espíritu y ayudar a oír el clamor de los…

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    Líderes como Jesús

    Jesús pidió ayuda para una causa noble: la salvación humana. Los líderes piden ayuda para causas nobles. ¿Qué nos impide pedir para causas nobles? ¿El qué dirán? ¿El juicio de los demás sobre nosotros? Por nuestro miedo, miles de personas sufren las consecuencias del abandono social, la marginación y el olvido. ¿Cuáles son tus causas nobles? ¿Has pedido alguna vez para una hermana misionera que trabaja en la selva? ¿Has pedido por un sacerdote cuya parroquia queda en los confines de las provincias y hace 26 años que lucha para elevar a la gente? ¿O te da vergüenza? ¿Qué van a decir de vos: eso sólo lo hacen los curas…

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    Locos

    Los parientes de Jesús lo vinieron a buscar, porque la gente decía que estaba loco. Vean el evangelio de Marcos capítulo 3 versículos 20 y 21. Y Jesús no perdió el tiempo convenciendo a su gente que no estaba loco. A Jesús no le importaba lo que la gente decía malignamente de El. Leamos los signos de los tiempos. A la beata M. Antonia de Paz y Figueroa, cuando entró a Buenos Aires la apedrearon por loca. Al ven. Mamerto Esquiú lo consideraban loco porque se arrodillaba a las 3 de la tarde en cualquier lugar donde se encontrase. Al Cura Brochero lo llamaron loco por las obras que hizo…